No tutte le strade portano a Roma

 

Músculos que gimotean,
Ampolla cabalgando ampolla,
Mil cuestas infinitas.
Esfuerzo para alcanzar descanso.
Buscar basura para encontrar bocado.
Ilusión, dedo en alto, cartel en mano y frío en los huesos.
Caras frías, algunas risas y miradas incómodas como respuesta.
Tiempos muertos que oxidan nuestros cuerpos.

Venecia el gran escaparate… con su verdadera belleza ocultada entre bambalinas: ancianas fumadoras, niños de desgastado balon, los canales el patio de juego.
El arte histórico abraza el contemporáneo, lo cobija en su seno. La cascara de la escaparatista Venecia sedimentada sobre un turismo que drena su vitalidad, se desvanece, y ante nosotros brota la vitalidad de una madre dando a luz nuevos placeres y experiencias a los sentidos.
Date el tiempo de abrazar Venecia y te arropara en su seno.